• Jorge

Hola futuro


El hecho de que la tecnología evolucione no es ninguna novedad, es algo que siempre estamos escuchando: “Space-X lanza la primera nave espacial capaz de ser reutilizable, la llegada de los humanos a marte está a la vuelta de la esquina”, “IBM desarrolla una de las primeras computadoras cuánticas, será la computadora con mayor capacidad de procesamiento antes vista”, “La sonda espacial Voyager logra viajar más allá de la órbita de Plutón”, ¿no es increíble lo mucho que la ciencia y la tecnología ha avanzado en los últimos años? Al menos a mi me resulta increíble leer estas noticias en redes sociales y sentir a este pequeño científico interior que vive dentro de mi emocionarse como un niño pequeño por tan increíbles sucesos.

Como te platicaba, estamos rodeados de constantes avances y descubrimientos que parecen de película, en un mundo cada vez más globalizado y conectado es cada vez más común ver este tipo de noticias y sorprendernos al leerlas pero, ¿Han volteado a ver a su escritorio?


Cerremos los ojos por un momento y vayamos a 1868, se acaba de inventar la maquina de escribir y estas maravillado con tal nivel de tecnología, escribir nunca había sido tan sencillo. Ahora movámonos 8 años al futuro, un sujeto llamado Alexander Graham Bell acaba de inventar algo llamado “teléfono”, nunca había sido tan sencillo hablar con alguien lejos de ti. ¿Qué tal si ahora vamos al pasado? Nos ubicamos en 1623, la primera calculadora ha sido inventada, nunca había sido tan fácil multiplicar 6x7 (Si, se que tu tampoco te sabes la tabla del 7). Demos un salto de 278 años al futuro y contemplemos la invención de la radio, escuchar música desde cualquier lugar nunca había sido tan sencillo.


Finalmente, ¿qué tal si damos un pequeño brinco al 2021? Aquí me tienes a mi, escribiendo sobre una imagen sobre la que mi socio Carlos me dijo que hiciera un blog desde hace mas 3 meses pero que por una u otra razón no había hecho, y aquí estoy, escribiendo en algo llamado “Word” mientras el texto se autocorrige automáticamente, al mismo tiempo que escucho una canción que en mi vida había oído pero que por alguna extraña razón una cosa llamada “Spotify” ya sabía perfectamente que me iba a encantar, todo esto después de terminar una video llamada con un par de amigos foráneos que se encuentran a miles de kilómetros en otras ciudades e incluso en otros países en una extraña cosa llamada “zoom” (¿A quien se le ocurrió ese nombre?) mientras hablábamos del proyecto de una algo llamado “Machine Learning” que haremos el próximo semestre en el que podremos identificar las emociones de las personas en algo llamado “twitter”, todo esto desde mi computadora, en mi escritorio.


¿Alguna vez te habías puesto a pensar en la cantidad de tecnología que tenemos en nuestra mano mientras perdemos el tiempo en tik tok? Reflexionando sobre esta imagen me hizo despertar este mismo pequeño niño científico ñoño que vive dentro de mi que se emociona cuando ve que un nuevo robot llega a otro planeta, con la única diferencia de que ahora lo hizo al ver como Word es capaz de corregir la horrible ortografía que tengo.

Nunca antes había entendido tan bien esto de que “el desarrollo de la tecnología es exponencial”.


Mientras escribo y reflexiono sobre esto me es imposible no recordar las palabras de mi profesora de filosofía de preparatoria: “Nunca pierdan la capacidad de emocionarse como un niño”.

Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme. Ya habrás notado que me encanta usar la palabra increíble, te recomiendo usarla más seguido también. Date una vuelta por la página de Labgo y comparte.


Recuerden de #InspirarElFuturo


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Adiós y nos vemos 👋

- Jorge, @im.jdl


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